40% de la población tiene trastorno de sueño

El descanso, de acuerdo con los médicos, repara las vías neuronales de las personas, regula la presión arterial, libera la hormona del crecimiento, da equilibrio emocional y consolida la memoria.

Los bostezos, cabeceos y problemas para permanecer despierto durante el día evidencian que una persona no duerme bien.

Estos síntomas son comunes en quienes padecen de somnolencia, uno de los 100 trastornos del sueño registrados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según la entidad, el 40% de la población padece de alguna alteración de ese tipo y el 10% tiene afección crónica. El desorden más común es el insomnio.

La enfermera Laura Quinteros, de 39 años, lo experimenta. Ella y su médico concluyeron que su horario laboral está relacionado al problema.  Por su profesión, ella trabaja desde las 21:00 hasta las 05:00. “Después de cada jornada llego a mi casa y se me hace imposible conciliar el sueño. Desde hace tres meses tomo medicamentos que me ayudan a dormir”.

El médico Jorge Pesantes, expresidente de la Sociedad Ecuatoriana de Neurología, explica que las causas pueden ser múltiples, pero la mayoría responde a la depresión o la ansiedad. Los somníferos -observa- deben ser consumidos bajo prescripción y según el cuadro.

La otorrinolaringóloga Claudia Ruiz indica que la razón principal del ronquido es la dificultad del paso del aire por la faringe. En los adultos se debe a que los tejidos (paladar y la base de la lengua) van perdiendo elasticidad, lo que provoca una vibración a través de la respiración.

Además existe un vínculo entre el peso y el ronquido. Mientras más alejada está una persona de su peso ideal, más probabilidades tiene de padecerlo.

El neurólogo Luis Montaluisa advierte que el ronquido y la apnea del sueño no permiten al paciente respirar bien. “Baja el oxígeno al cerebro y la persona presenta un sueño cortado, que no es reparador. Esto causa somnolencia diurna, decaimiento, cansancio, fatiga y depresión”.

El descanso

En el país no existen datos que indiquen cuántas personas lo padecen, pero una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos estimó que los ecuatorianos destinan, a la semana, 55:51 horas para dormir, es decir, más de 7 horas por día.

Pesantes añade que las horas diarias requeridas dependen de la edad: los bebés necesitan 18 (a partir del primer año 10 horas); los adolescentes, entre 9 y 10 horas; y los adultos, 7 horas.

El galeno subraya que estos trastornos son tratados por los especialistas. Además considera que son un problema de salud pública, pues “la mayoría de accidentes de tránsito y laborales son ocasionados por algún factor relacionado al sueño”.

Entre los beneficios de dormir constan la reparación de las vías neuronales, la regulación de la presión arterial, la consolidación de la memoria y la liberación de hormonas de crecimiento, el cortisol (encargado de regular la producción y consumo de  grasas y proteínas).

Montaluisa observa que la falta de sueño afecta el rendimiento físico, el equilibrio emocional, la capacidad de atención, la capacidad de reacción y la memoria (I)

Fuente: El Telegrafo